Lees la prensa.
En Internacional , las guerras; en Nacional, la versión madrileña de “Torrente y los dossieres voladores” ( que tome nota Santiago Segura); en Economía, la crisis que ya no es crisis, ahora ya es Recesión ( de niña a mujer en cuestión de meses).
Ves la televisión. Más de lo mismo .
Hablas con la gente . La crisis ( La Recesión. Perdón, se me ha olvidado otra vez…), el pesimismo, el temor a lo que viene. Los hay que no hablan de ello ( en estos momentos, esta técnica del avestruz que en otros casos se puede definir como cobardía, es una buena opción para sobrevivir) pero lo que hablan, lo hacen desde una perspectiva negativa. Yo misma he caído en el error. Aún imponiendome una actitud positiva cosnciente ( que cuesta lo suyo mantener), en algunos momentos me he unido al grupo de plañideros nacionales .
Ya hace un tiempo que M. Roca Junyent , en su columna de opinión de La Vanguardia, alerta del peligro de esta sobredosis de negatividad. Desgraciadamente, los que estamos en la zona base ( o sea, la mayoría de los ciudadanos), nos vemos bombardeados, diariamente, con centenares de estos impactos pesimistas ( o realistas?, ya no lo sabemos). Ante esta sobredosis, por mucho que podamos consumir como antaño, que podamos comprar un coche o seguir manteniendo nuestro nivel de vida con normalidad, nos vemos inducidos a una conducta de retraimiento ( que no es otra cosa que prevención ) que, de una forma irremediable, afectan a la economía global del país. Por que si los que pueden consumir lo dejan de hacer, las empresas que fabrican los productos que consumimos, descienden ventas y deben tomar medidas para subsanar ese impacto y mantener su estructura( ERE, cierres, etc..). Y , nos guste o no, el amor no es lo que mueve el país ( una pena pero…) . Lo que lo mueve es la economía. Total, un pez que se muerde la cola . Un laberinto sin salida.
Para solucionarlo, los dirigentes de este país nos tienen que volver a ser creíbles. Nos tenemos que creer que la cosa se arreglará, que no hay mal que cien años dure y que lo sobreviviremos. Si hay un mínimo de confianza, es posible que podamos ser positivos, activarnos , consumir ( nunca creí que escribiría esto como algo positivo) y dinamizar, de nuevo, el tejido empresarial y social del país.
Deberían empezar urdiendo un plan maquiavélico de manipulación psicológica ( en el sentido inverso al actual), en el que con la colaboración de los mass-media ( cómplices vitales), nos hagan visibles , también , algunas de las buenas (pocas) notícias de todos los días : empresas que se mantienen a flote, nuevos proyectos que se emprenden, avances médicos y tecnológicos, etc., etc.. De esta forma, podríamos vislumbrar una mínima esperanza. Que es lo último que se pierde.
Además de esta psicoterapia colectiva, deberían convocar un “Gran Consejo de Sabios” de todas las condiciones e idelogías pero sabios ( condición sin equanum. Solbes, no gracias)y exprimir todas las posiblidades y soluciones. Igual se les ocurre reubicar las partidas presupuestarias las veces que sea necesario, obligar a los bancos a las moratorias hipotecarias para los casos extremos, desbloquear las dificultades de financiación de las empresas, fomentar la contratación con políticas laborales menos rígidas y subvenciones ,aunando intereses de trabajadores ( sindicatos) y empresa , aumentar el numero de empleados del estado en Sanidad ( más médicos y ATS, Enfermería), Educación ( Profesores de Inglés desde parvulario, Logopedas y Psicólogos) para equilibrar las cifras de paro,instaurar precios “reales” de la vivienda en el mercado, etc,etc. Por decir algo desde la ignorancia.
Esperamos las buenas noticias como agua de mayo…